jueves, 12 de febrero de 2009

Tècnicas de restauraciòn poètica de Antonio Sarmiento

Fuente: La Primera Huaraz, Martes 13 de Enero del 2009
Por: Axthedmio Mau Guil.
Hace poco acabo de recibir de manos de mi amigo el escritor, Antonio Sarmiento (Chimbote, 1966) su última publicación: Técnicas de restauración poética (Fondo Editorial de la Universidad Nacional de Educación Enrique Guzmán y Valle y Ediciones Altazor, 2008).
Antonio Sarmiento ha publicado los poemarios: Tontas canciones de amor (1994), Cantos de castor (1999), Ojo madre (2000), El junco y la tormenta (2004) y La soledad de Sigfrido (2008), y ahora con este último libro, no precisamente un poemario, pero sí un libro relacionado a las técnicas y estructuras poéticas, es así que el libro Técnicas de restauración poética, viene a ser una lectura abierta que invita al lector a reflexionar sobre los diversos mecanismos que toma el escritor en restaurar sus propia poesía o también, cómo cualquier acucioso lector puede rediseñar, corregir, traducir, recrear e influenciarse de ciertos mecanismos de la creación poética y desarrollar habilidades de apreciación crítica, de buen gusto, y de sensibilidad artística.
El libro está dividido en cinco capítulos, además contiene una suerte de antología de poemas vallejianos restaurados.
El primer capítulo contiene algunos lineamientos generales de la restauración en la arquitectura y en la pintura. Hay además una ejemplificación de algunas restauraciones famosas y rediseños del objeto poético, como la construcción de una hipótesis a partir de la dinámica del observador, específicamente el lector-autor acucioso que da vida a la obra literaria a través de múltiples interpretaciones, específicamente en este caso, referido a la esencia del poema.
La segundo capítulo contiene una suerte de balance general de algunos textos modificados o rediseñados, como por ejemplo, el autor cita el caso de la Odisea y la Iliada, que dada la transitividad del tiempo y la circulación del texto oral hacia los lectores en masa, el texto perdió esencia, pero aumentó su capacidad de deleite como obra clásica inmortal. Otro caso que destaca es el de The Waste Land (1922) cuyo autor T. S. Eliot entregó el poemario a Ezra Pound, quien dentro de una óptica restauradora, rediseñó la versión original del texto que todos conocemos y que goza de ser uno de los más notables libros escritos en lengua inglesa. En la literatura peruana suceden casos similares como los citados con anterioridad, citamos aquí algunos, como por ejemplo, los casos de José Santos Chocano, César Vallejo, Martín Adán, Jorge Eduardo Eielson, Juan Gonzalo Rose, entre otros poetas, que efectivamente han rediseñado algunos o varios de sus poemas ¿Trabajo de los editores? ¿Trabajo de rediseño y restauración del propio autor? Lo cierto es que el trabajo de restauración es un fenómeno perceptible y aún controversial en la modernidad.
El tercer capítulo es una lineamiento general a algunos términos que pueden aproximarse a la restauración, como por ejemplo; la corrección, pero desde el ángulo y la óptica de la restauración como apunta Sarmiento; otra sería la traducción, como lectura creadora; también la recreación como reinvención del objeto verbal y probablemente la esencia efervescente que interesa mas al escritor: las influencias electivas y fecundas que, como señala Sarmiento “de lo que se trata es de asimilar las obras de otros de manera creativa y ascendente” .
El cuarto capítulo vendría a ser un efecto de propuesta acerca de la teoría y el diagnóstico de la situación de las técnicas de restauración, de este modo podríamos decir que ¿todos los poemas pueden y deben ser revisados y mejorados desde su esencia? ¿ y bajo qué criterios? ¿Cuál es la línea divisoria que separa lo que se debe y lo que no se debe restaurar?. Estas son algunas de las preguntas a la que llega Antonio Sarmiento en su libro, indudablemente pese a que, existen poemas que debieran pasar el filtro restaurador, hay poemarios telúricos y es mas, hay poemas monumentos, cítese solo dos casos Piedra de sol de Octavio Paz y Alturas de Machu Picchu de Pablo Neruda, en estos casos ¿que diría la restauración?
Finalmente creo oportuno señalar que la propuesta de Sarmiento apunta a la inclusión dentro de la currícula, la licenciatura en restauración literaria, como en otras universidades de América y Europa como lo señala el autor, en donde se centran en la formación de estudiantes capaces a desarrollar habilidades de apreciación crítica, de gusto y sensibilidad en la creación y la apreciación crítica del arte.
El libro Técnicas de restauración poética ofrece así, un último y quinto capítulo, denominado asedios restauradores a la poesía de César Vallejo, y es efectivamente como lo han señalado diversos estudiosos de Vallejo, que la poesía vallejiana es una fuente verbal inacabable y es aquí donde Sarmiento urga, en la restauración de algunos de los poemas juveniles de Vallejo, publicados con anterioridad a los Heraldos negros (1918) y que, con la aparición del poemario hay aún dentro de este algunos rezagos de anacronismo que incluso pasaron desapercibidas por el propio Vallejo y que también debieron de suprimirse o rediseñarse desde una óptica de restauración. Aunque el tema de la edición y restauración de un poema publicado con anterioridad, y que posteriormente el poeta suele corregir, rediseñar, restaurar, recrear y publicar, es de orden general, la mayoría de poetas lo han hecho en algún o muchos momentos.
De modo general podríamos decir que el libro Técnicas de restauración poética de Antonio Sarmiento nos ofrece un amplio panorama para la indagación, para la crítica, la creación y sobretodo para la discusión sobre qué o cómo nos está permitido urgar en la conciencia textual del poema. Finalizamos diciendo que es un libro develador en su valor e importancia como documento y que por ende exige una lectura acuciosa y crítica.

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