martes, 1 de noviembre de 2016

ENTREVISTA CON EL POETA RODOLFO HINOSTROZA

LA DIMENSIÓN DE LA PALABRA. ENTREVISTA CON RODOLFO HINOSTROZA


Alejandro Mautino: En su poética la leyenda y la historia desembocan en una reinterpretación de sus elementos. ¿El mito y sus componentes sociales, culturales y políticos han cambiado de escenario?

Rodolfo Hinostroza: Lo que ha cambiado es el mito. Ahora ya no son los mitos heroicos de los griegos o los persas, sino los mitos del hombre cotidiano, de la historia individual convertida en mito, de epopeyas humanas que son materia de mitos. Por otro lado, los mitos son de materia oral antiquísimos y narran hazañas en serie y tienen una razón muy poderosa de existir y todo ello reunido en una biblioteca oral, porque en un principio no teníamos bibliotecas como las que hoy conocemos, pero sí teníamos una biblioteca virtual que se transmitía de generación en generación, de padres a hijos. Desde que yo comencé a escribir yo fui atraído por el mito, desde el primer libro, y ahora ese mismo mito se afirmado más en mis últimos textos.

A.M.: Hablemos un poco de aquellas estructuras míticas que a veces forman un "collage". Cada parte de éste es una visión fragmentaria que forma un corpus mayor. En su poesía noto una estética de la fragmentación, a veces todas se hallan dispersas en la página en blanco, pero vistos en bloque forman una unidad  elemental del cosmos histórico.

R.H.: Claro, no solamente en mi poesía se puede notar eso, sino también en mis cuentos que son también así como "collages", como trozos, como visiones de cosas. La estética del "collage" es una cosa más reciente y mi visión fue un poco anterior al ver dichas cosas. Yo hago cuerpos independientes pero intercomunicados; escribo en géneros diferentes, pero en muchos me expreso a partir de una línea a partir de la expresión de mi propia alma -como decimos los poetas- y me valgo de todos los medios expresivos a mi alcance que tengan que ver con la palabra básicamente. El asunto es ese, no de la imagen porque yo no soy fotógrafo ni  pintor. Básicamente hay una imagen virtual que el poeta puede crear y hay una imagen real que la hacen los pintores, el sentido esencial entonces de mi poesía forma parte de una visión del mundo basado en la palabra. Me he preguntado a cada minuto porqué yo dejé de escribir poesía durante muchos años y siempre me preguntaban ¿porqué no escribe ya poesía? o ¿cuándo publicas poesía? Y había transcurrido algo así como treinta años que no publicaba poesía. Yo decía: “tengo otras cosas, escribo teatro, cuentos y muchas otras”; entonces, una de esas personas me dijo “pero usted ha abandonado la poesía por la prosa”,  y le respondí “no, un momento, no es que yo haya retrocedido sino que he ascendido a lo más alto que puede ascender el arte de la palabra, que es la palabra entera, que se ejecuta a través de todos los medios en poesía, cuento, teatro, novela, ensayo, crónica y verbalmente también a través de discursos", porque yo soy un ser de palabra fundamentalmente, me encuentro muy cómodo con la palabra y a través de ella me deslizo.

A.M.:¿Es posible, de este modo, integrar los diversos géneros literarios en una feliz correspondencia entre fondo y forma? ¿Cómo se te ha planteado esta disyuntiva en tu poesía, Rodolfo?

R.H.: He logrado a través de ella todo lo que comporta la palabra. Todo es palabra, todo ha pasado por la palabra, mi vida se ha dado a través de aquella y me he ganado los frijoles a través de ella y eso es una definición actual de mi trabajo poético literario. En general, es el hecho de haber trabajado durante cincuenta años, más o menos estoy con diversos tipos de expresión literaria, pero siempre literarios o extremos literarios como el periodismo. En fin, en todo caso, es lo que yo he querido unir, tengo que explicarle al público que esta fascinación por la palabra la heredé de mi padre que era un magnífico poeta que también vivió fascinado por la palabra. Escribió sobre todo teatro y poesía, pero hizo también novelas, radioteatro como “La conquista” que se difundió en muchos capítulos. Yo soy más o menos la segunda generación de poetas Hinostroza, porque hay un abuelo Hermenegildo Hinostroza que escribía, que no se si tuvo algún valor o déficit grande, en fin yo formo parte de una especie de familia interesada en la literatura. Yo creo por eso que es importante el origen ancashino en mi padre y en mí, pues yo me he criado en Huaraz. Entonces es de esa tradición de la que provengo, donde mi padre, me atrevo a decir, tiene una poesía muy lograda dentro de la poesía ancashina, quizás la más lograda por su manejo extraordinario del verso técnico y su gran lirismo que lo hizo cantor de la estampa.
 
A.M.: En una entrevista que concedes a Miguel Ángel Zapata señalas que “Imitación de Propercio” lo escribiste de un tirón, a propósito de la fiera de la inspiración que también tocó a tu padre el poeta Octavio Hinostroza ¿crees en la inspiración o la inspiración es el trabajo diario al cual se refería Baudelaire?

R.H.: Yo creo en la inspiración. Por otro lado, el trabajo es también importante porque refiere el empleo de la lengua; entonces, cuando estás como una especie de máquina bien afinada, bien aceitada, de repente ahí aparece la inspiración. Hay una anécdota de mi padre, quien me contó cuando tenía unos catorce años, época en que empezó a despertarme la poesía y entonces me preguntó cuál de sus poemas me gustaba más y yo le dije “Elegía a la muerte de Engracia” y él me dijo, "¿sabes cómo lo escribí?" y entonces me contó que había estado cruzando el patio de la casa de Huaraz y de repente, a la mitad del patio, le vino la inspiración y lo tumbó y se mandó entero con el poema, son como cuarenta versos que escribió de un solo tirón. Claro, yo decía que eso era imposible, hasta que me ocurrió a mí y cuando sucedió yo quedé fulminado con el poema, y eso me ha ocurrido varias veces como una especie de dictado. Después de una tarde que paseaba por París y tenía que estar en Normandía al día siguiente de visita a la casa de la tía de mi mujer, de repente me puse a escribir el poema largo y en la media noche mi mujer me dijo apaga la luz y al día siguiente empacamos y nos fuimos a Normandía y cuando recién volvimos a desempacar, lo primero que hice fue ponerme a escribir instalado en un cuartito, mientras ella iba a preparar el aperitivo seguí con el poema y lo terminé en dos sentadas, cuando ella regresó yo ya había terminado el poema, por eso aparece el Monte Saint-Michel constantemente en el poema. ¡En dos sentadas hice el poema de catorce páginas, ¡joder!, después le di un pequeño corte, dos versos que estaban demás los corregí, por eso yo creo en la inspiración porque es un poder secreto, un tigre en su motor, todo eso influye en la palabra. Los poetas sucumben a este designio.

A.M.: Rodolfo,observo que tu poesía está impregnada del aura culta de los clásicos poetas griegos y de los poetas de lengua inglesa. ¿Cómo has visto esta suerte de correspondencia entre lo culto y lo marginal en el arte contemporáneo?

R.H.: Yo diría que cada época lee su propio tiempo. Yo desconfío de las apariencias, yo tengo una estética que es no creer en lo que veo. Un poeta busca extraer de las apariencias las cosas mentales que hay en ella. Un poeta, también, va muy al fondo con su lenguaje y ve cosas que el lenguaje oculta y ofrece. Por eso propone alternativas de lectura de mitos, por ejemplo, el poeta debe tener ese espíritu de indagación formal y también de sentido porque la poesía es un poderoso medio.

A.M.: En tu poética noto también un intenso conflicto y me atrevería a señalar que en tus dos primeros poemarios está lo bélico, no sólo en términos militares, sino hasta las palabras que están en trance pero no se excluyen, mas bien se integran. Y está lo bélico en el amor, en lo erótico, en lo cultural, en la calle, en la imaginación y el pensamiento a través del lenguaje.

R.H.: Efectivamente, soy astrólogo y yo le doy mucha importancia a la mitología. Efectivamente yo tengo un componente de eso en mi escritura. A veces me da mucha energía animal, me da mucha agresividad porque yo reconozco ser una persona agresiva, no en el sentido de pegarle a la gente, pero sí soy irónico, uso la ironía como arma de humor. El estilo humorístico también es uno de mis medios. El Aries tiene esa genética, hay muchos como Charles Chaplin que eran Aries, porque el Aries no es sólo agresivo, sino humorista, tú ves esa vena pues la tengo yo. Asimismo, me gusta la comedia, yo tengo comedias escritas, me interesa ir dominando uno y otro arte y la empresa de la palabra: la novela, la poesía, el cuento, pues comencé con la poesía; después, me fui al cuento; luego, al teatro y; ahora, que estoy en la edad madura, al ensayo y a la memoria.


A.M.: Tú vienes de un grupo de escritores importantes como la Generación del 60, que en términos de Alberto Escobar "con aquella empieza un nuevo ciclo en la renovación de nuestra poesía". ¿Hubo una ruptura de la tradición? ¿Cuál fue tu posición frente a la Generación anterior?

R.H.: Los de la Generación del 50 como que se portaron muy bien con nosotros. Nos recogieron y fueron nuestros mentores: Alejandro Romualdo, Juan Gonzalo Rose y Wáshington Delgado. Ellos nos enseñaron el oficio y las actitudes. Yo aprendí muchísimo de Rose. Yo diría que fue una pasada de mano, la Generación del 50 nos pasó la antorcha olímpica y seguimos corriendo con la poesía. No peleamos o tropezamos y eso me importa porque sino se pierde esta celeridad, yo he visto que la gente se odia en este oficio y debemos mantener esa continuidad generacional que nos caracteriza como poesía nacional. En otros países como Argentina o Chile, de feroces dictaduras, no lograron configurar una suerte generacional, en cambio en nuestro país hay una huella generacional y de continuidad que hasta ahora en nuestra fecha está vigente en los jóvenes poetas. A mí me entusiasma todo eso, nosotros hemos excavado más en la poesía experimental porque toda la poesía moderna peruana viene de  una base experimental como los Orkopata, los Westphalen, los Eielson, los Sologuren que son corrientes experimentales que han forjado hondo en el alma de la poesía peruana. Entonces digo que hemos experimentado mucho en las formas poéticas. La poesía peruana es la más consistente  históricamente y la más variada en América Latina.

Huaraz,  mayo del 2012

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