lunes, 2 de noviembre de 2015

A PROPÓSITO DEL CUENTO “FIFÍ” DE RAMÓN ARCE CRUZADO

Ramón Arce Cruzado es un escritor norteño, nacido en 1949 en Yuved, en el valle de Jequetepeque, Cajamarca, cuyo ímpetu se revela una vez más en esta quinta edición de su primer cuento titulado como Fifí (Killa Editorial, 2015). Arce Cruzado es Licenciado en Educación, estudió Pedagogía y Literatura en el Instituto Pedagógico Nacional de Varones – Lima y en la Universidad Mayor de San Marcos. El escritor cajamarquino, además, ejerce la docencia desde hace más de 35 años. Ha sido director en algunos colegios limeños y otro tanto en provincias (Áncash), Algunas de sus obras publicadas son El hechizo de Putkkilla y otros relatos, Yanapishgo y En dos tiempos polvo blanco.
En el prólogo de Luis Alberto Rondón Márquez al libro de Arce Cruzado se subraya el carácter verosímil de la historia de la personaje Fifí, una perra de raza cocker. Asimismo, se hace un recorrido por las obras y autores que han incursionado en la tratativa de personajes con animales que tienen un papel protagónico como el famoso Platero y yo de Juan Ramón Jiménez, “El caballero Carmelo” de Abraham Valdelomar y Los días de Carbón de Rosa Cerna Guardia. Para el prologuista, el cuento “Fifí” de Arce también puede agregarse a esta lista. En esta obra los temas que se desarrollan son el respeto, la responsabilidad, el cuidado de la salud, el dolor y la muerte.
El cuento “Fifí”, de reciente reedición, narra la historia de una perrita de raza cocker que fue obsequiada por una profesora a Augusto en el colegio y poco a poco la perra fue incorporándose como un miembro muy querido en la familia; es decir, este animal fue ganándose el cariño de todos ellos (El padre, la madre, Augusto e Isabel). A lo largo del cuento suceden una serie de hechos, aventuras, paseos familiares, donde forma parte este animalito y donde estas hacen vivir al lector instantes de suspenso, ternura, solidaridad y tristeza. En este relato el escritor subraya, de muchos modos, la dimensión humana en relación y conexión con los animales.

El cuento, sin duda, está orientado a un público juvenil, pues hay un énfasis ético y moralizante en aquel. Uno de los temas importantes que desarrolla el texto es el de la solidaridad con el “otro” animal y la incorporación de este en el seno familiar. Esto significa mirar de manera horizontal la relación entre el hombre y el perro. Fifí es aceptada en la familia, tiene un rol importante en el desarrollo de los niños; pues en un momento posibilita el despertar la sensibilidad y, en un segundo momento, viabiliza generar a partir de su presencia sentimientos de protección y responsabilidad. Tópico que es referido en el siguiente párrafo:

Mi padre decía que en casa debemos tener siempre un animalito porque ayuda al desarrollo emocional de los hijos. Los hace más humanos, sensibles, se crían con una visión positiva de lo que es el amor. (p. 22).

Otro asunto que aparece de manera enfática en el cuento es el tema de la muerte ligada al tópico de la tragedia, pues la familia siempre ha criado perros y estos han muerto de mala manera. En el cuento, por ejemplo, se recuerda la muerte de Negro a razón de la llegada de Fifí, quien también al final del cuento será sacrificada para que no sufra. De tal modo que este tema se relaciona con la técnica en el manejo del tiempo. La historia empieza cuando atormentado y sobrecogido por un mal sueño el padre de Augusto se levanta en la madrugada y observa a su esposa, y este último le dice que sacará a pasear a Fifí. Es en este momento donde la perra es atropellada por un pequeño micro Nissan y queda moribunda. El padre se desespera, va en busca de su hijo Augusto para que le acompañe a emergencias de cualquier veterinaria para que le salven la vida. Llegan a la Veterinaria Flórez, después de buscar otra donde no los atendieron; entonces el veterinario decide operar a la perra y en ese momento se produce un flash back, un viaje hacia el pasado donde se recuerda la llegada de la perrita a la casa. Casi la última parte del cuento retoma el tiempo presente y es donde deciden inyectarle a la perra para que muera y no sufra tras la operación donde se observa que no viviría, pues sus órganos internos habían sufrido daños severos. Pero el manejo del tiempo no queda ahí, sino que sucede lo inesperado y nuevamente se activa la obra a partir de un final cíclico y abierto, pues al parecer se repetirá nuevamente la historia de la adopción de un nuevo perro:

Antes de subir a nuestro edificio encontramos a un niño con un perrito en sus brazos que nos dijo: “Se los regalo, es machito, mi mamá no lo quiere”. Rosa y mis hijos me miraron extrañados buscando en mis ojos una respuesta, me abrazaron, y sin decir nada… sonrieron (p. 50).

Por otro lado, también aparece la humanidad del ser como un elemento estructurador de la historia. Esta se deja notar en el tratamiento del personaje animal en el texto, pues en su llegada es incorporada sin distinción en el núcleo familiar, incluso le llevan a pasear, le celebran el cumpleaños, le asisten medicamente y le cuidan permanentemente. Esta también se deja notar en el gran amor que sienten por el animal y deciden dormirla para siempre para que esta no sufra; en primer lugar, por la sarna y en otro momento del cuento, cuando es atropellada. Asimismo, se observa cómo Santos se compadece del animal y no lo mata, sino que lo encarga a Silicio Vargas; quien baña al animal con aceite quemado y termina curando la sarna a Fifí.


Por lo que queda decir de “Fifí” de Ramón Arce Cruzado, esta es una obra que recorre los precarios linderos de la ficción y la realidad, pues combina episodios de la vida del autor con la dimensión ficcional de la narración literaria. En esta se exploran los tópicos de la solidaridad con el “otro” animal y la incorporación de este en el seno familiar, la muerte ligada al tópico de la tragedia y la humanidad del ser como un elemento estructurador de su condición.

1 comentario:

Ramón Arce Cruzado dijo...

Mi reconocimiento sincero a usted señor Director de LA BIBLIOTECA DEL MINOTAURO, profesor y poeta: Alejandro Mautino Guillén, por su acertada labor al frente de esta prestigiosa Revista cultural-literaria, de acercar al público lector con el autor, hablar de ellos y sus motivaciones a escribir historias. No desmaye en esta difícil tarea, amigo. Mi gratitud por dedicarle un espacio a "Fifí" con sus comentarios. Finalmente, ofrezco mis servicios para colaborar con usted. (Ramón Arce Cruzado)