miércoles, 27 de mayo de 2009

UNA ANTOLOGÍA DE LA POESÍA ÚLTIMA DE ANCASH

Por: Camilo Fernàndez Cozman

“La poesía debe ser escrita por todos” -sentenció el poeta Lautréamont. Es decir, ella constituye un trabajo de tipo colectivo. T.S. Eliot decía que la labor de los poetas era la de preservar su lengua. Por eso, el lazo entre poesía y lengua es de carácter indiscutible. Hugo Friedrich hablaba de la conciencia crítica del poeta moderno, quien debía ser consciente de los rasgos más saltantes y de la problemática que involucra al hecho de escribir poesía. Y el ejemplo, para él, era Charles Baudelaire, quien compuso Las flores del mal; pero también ejerció, con sindéresis, la crítica escribiendo artículos sobre pintores y escritores de su época.

La orgía inmóvil: 15 poetas. Muestra de la poesía joven de Ancash es una buena selección de la nueva literatura que se produce en el interior del país. Observo que la temática erótica predomina de modo creciente y que dichos poetas nos sorprenden con su estro moldeando metáforas, profundizando en la meditación sobre la complejidad de la relación amorosa o dialogando creativamente con la tradición literaria.

Roxana Ghiglino revela un buen trabajo con el lenguaje: “Empiezo por declarar la guerra a cada estrella inmaculada/ y a danzar sobre el cadáver de una palabra irredenta”. En efecto, “La elaboración de una sombra” es un poema notable porque trasunta un buen manejo del ritmo y de la simbología de las palabras.

Patricia Colchado explora la dimensión erótica a partir de una simbología que remite a la naturaleza y al mundo grecolatino: hay referencias a la figura de Narciso y al “aroma helénico de tus cabellos”. Es digno de resaltar el escandido de los versos y el empleo de los puntos suspensivos como recursos formales empleados por la poeta.

Jaime Tranca dialoga con la figura de Rulfo y, por lo tanto, establece complejas redes intertextuales. El escritor mexicano pasa a ser un posible creador de la figura del yo poético: “Rulfo decidió ya no inventarme”. Al final el poema termina siendo una fructífera meditación acerca de los imprecisos límites entre la realidad y la ficción.

Carlos Maguiña medita sobre la guerra en el mundo contemporáneo subrayando el peso del recuerdo como determinante de la vivencia en el presente. Temas como la sexualidad y la locura aparecen atravesados por una atmósfera donde reina la muerte.

Joule Cáceres realiza una lectura muy personal de la figura de don Quijote, cuya locura permite paradójicamente un acercamiento más lúcido a la complejidad del amor: “Te he inventado entre el sueño y el milagro del fuego”. El poeta reflexiona en torno a cómo el Caballero de la Triste Figura termina extraviado en la ciudad como un rezago de una ilusión perdida.

Luz Shuán se solaza en las imágenes de corte surrealista explorando el espacio de la página en blanco. Se trata de un torrente de metáforas donde predominan aquellas que remiten al agua (“canto lleno de lágrimas”) o al aire (“Los vientos azules de aquella noche”) para propugnar un retorno al mito del eterno retorno y a la regeneración de los cuerpos.

Eber Zorrilla manifiesta una óptica neorromántica que entra en feliz mixtura con una apología del exceso: “Déjame esculpir blanco en el trigal acre de tu vientre”. Se trata de construir una obra de arte con la figura de la amada de manera que el erotismo adquiera un auténtico cariz humano.

John López explora la compleja relación entre el hombre y los ciclos de la naturaleza. La relación erótica, para él, hace que el ser humano se involucra, de modo fecundo, en el movimiento de regeneración del cosmos y con la dinámica de los ciclos naturales.

Ronal Marcelo aborda el tópico de la familia asociada al perenne eje del desierto. El reconocimiento del terruño propio, el recuerdo de la figura de la madre constituyen núcleos a partir de los cuales se teje un espacio donde prepondera el silencio, es decir, la insoslayable crisis de la comunicación.

María Isabel Guillén cavila acerca de cómo el amor está indisolublemente ligado a la muerte: “Hazme vino y bébeme/ hasta saciar el afán de tus células sedientas”. El final de “Poema X” hace ostensible que el nacimiento está fuertemente vinculado a la muerte a través del tamiz del amor.

Benggi Bedoya hace alusión al lazo entre la pasión y la locura. Se trata de una apología del exceso: “esta noche/ la esquizofrenia me tiene en sus garras/ y no hay forma de huir”. De alguna manera Rimbaud y el surrealismo pusieron de relieve cómo la poesía se asocia con la desorganización de los sentidos y el discurso del esquizofrénico como prácticas destinadas a cuestionar la racionalidad occidental.

Denisse Vega utiliza creativamente series enumerativas para dialogar con la propia poesía encarnada en un personaje: “poesía/ que no me des de beber/ poesía/ que ahora yo verteré el pocillo”. El acto de crear se asocia con una suerte de auto sacrificio que permite la purificación mediante el arte.

Christian Ahumada opone la eternidad a la sensación de un profundo desamparo. Es decir, la soledad produce en el yo poético una sensación de soledad que se enlaza con la devastación y el derrumbe: “Usted busca/ la eternidad en mi gruta/ de ventanas fijas y huerto helado/ pero la soledad me ha devastado”.

José Cárdenas indaga por el sentido del tiempo en el ámbito de la cotidianidad. En tal sentido, el yo poético percibe una atmósfera de caída y de objetos marchitos. La ausencia y la muerte han terminado triunfando en el ámbito del amor.

Axthedmio Mau Guil vuelve sus ojos a la tradición literaria y recuerda a Borges como un ser que sueña con un animal nocturno. El acto de cerrar los ojos tiene una dimensión simbólica precisa: trata de configurar una sucesión inacabable a la manera de un laberinto borgeano.

Esta muestra de la poesía joven de Ancash ofrece una selección de la mejor producción lírica, realizada en autores que empiezan por el duro camino de la creación literaria. Celebro la aparición de esta antología como manifestación de que la poesía se renueva, de modo infinito, como el Ave Fénix.

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Nota: Camilo Fernàndez Cozman es crítico literario y poeta nacido en 1965, en Lima (Perú). Es miembro de número de la Academia Peruana de la Lengua y profesor de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y de la Universidad San Ignacio de Loyola. Ha sido conferencista en las universidades de Santiago de Chile, Salamanca, Burdeos, Roma, Florencia, Siena, Bérgamo, Urbino y Rímini. Forma parte del Consejo de Redacción de la revista electrónica Tonos digital de la Universidad de Murcia. Ha obtenido el primer puesto en los siguientes certámenes: Concurso de Ensayo "Raúl Porras Barrenechea" (Instituto Nacional de Cultura,1997), Primer Concurso Nacional del Libro Universitario (Asamblea Nacional de Rectores,2003), Premio al Mérito Científico (UNMSM, 2004 y 2006), Premio Nacional de Ensayo "Federico Villarreal" 2005, entre otros.

MIGUEL GUTIÉRREZ: ENTRE EL CAFÉ Y EL CIGARRILLO,CONVERSACIÓN CON EL VIEJO SAURIO.



Por Alejandro Mautino Guillén


El viejo saurio en Huaraz

Sin duda, uno de los más grandes narradores de la literatura peruana contemporánea. En alguna oportunidad me sentí obsesionado por la vida de los reptiles, mas aún, sabiendo que había un reptil -escritor (tómese este epíteto, no como ofensa o de animo despectivo, sino como un animo figurativo o metafórico de la trascendencia de este notable escritor) que venía de la cálida Piura a hablarnos de su prosa, tan fina, tan lograda.
Una mañana soleada y un aromático y abrumador olor a tabaco en la cafetería "El encuentro" nos esperaban. El viejo saurio pregunta por un café express, y es complacido por un halo de rapidez, mientras medita un poco y enciende un Hamilton. Sentado nos cuenta algunas anécdotas y se sumerge en parte de su vida y  su formación como escritor.
Miguel Gutiérrez dice que Gabriel García Márquez solía decir que él escribía para que lo amen sus amigos; Bryce, también dice lo mismo, escribo para que me quieran mis amigos; por desgracia y por los resultados, yo escribo para que me odien…
Gutiérrez recuerda que, cuando publicó su primer libro; el viejo saurio se retira (1968), la crítica de aquél entonces fue muy severa, e incluso la consideraban como un libro indecente e inmoral que no hacia bien a la juventud. Pues dicho texto, trataba la vida de unos adolescentes en un colegio de curas y su férrea formación religiosa que tenía como escenario referencial una ciudad marcada con una aguda pobreza y depravación social. Incluso una crítica de esos años, la más importante de entonces, a nivel periodístico, dijo que su novela merecía el tacho de la basura.
Considerado como una especie de víbora, que hablaba mal de su propia tierra, estaban a punto de considerarlo persona no grata en Piura, lugar donde nació el escritor en 1940. Pasaron 30 años y la nueva generación de lectores leyeron e interpretaron de otro modo su novela, nuevos aires, nuevas perspectivas para su prolífica carrera como escritor.
Otro libro, el que suscitó odio en las personas es su ensayo, La Generación del 50: un mundo dividido (Lima: Sétimo Ensayo, 1988). Éste, un libro que reúne la inquietud del escritor por el proceso de nuestra literatura a través de la denominada Generación 50 en un marco de desestabilidad político-social en esos años. Cuando apareció este libro, hubo un silencio total, ni una nota periodística, era un libro muy crítico y hasta agrio para algunos escritores, dice Gutiérrez.
Nada parece perturbarnos “El viejo saurio” se detiene en el silencio imperecedero y sutilmente toma su café express, mientras cautelosa y detalladamente habla de sus encuentros con José María Arguedas, Ciro Alegría y Juan Rulfo, entre la enorme cabellera de humo del segundo cigarrillo, que es encendido por su complaciente esposa y que agradablemente se filtra en nuestras narices juveniles…

Acaba la primera ronda de cafés americanos y express. Fraternalmente el viejo saurio (MG) nos mira fijamente, me mira fijamente y pregunta sin más qué género literario es nuestro preferido. Nuestra voz se nubla y fragmentariamente solemos decir que nos gusta la poesía; entonces, sonríe un poco el saurio, piensa… viene a su mente su libro El pacto con el diablo y nos dice que en aquél recoge muchos artículos y ensayos acerca de los poetas de los años 50, 60 y 70. Y hablando de poesía, suele filtrarse y evocarse en su memoria los nombres de poetas como José María Eguren, César Vallejo, César Moro, Martín Adán, Emilio Adolfo Westphalen, Carlos Oquendo de Amat, Jorge Eduardo Eielson, Javier Sologuren, Juan Gonzalo Rose, Blanca Varela, Pablo Guevara, Rodolfo Hinostroza, Javier Heraud, Jorge Pimentel, Abelardo Sánchez León, Carmen Ollé, María Emilia Cornejo, Enrique Verástegui, entre otros.
Respira nostálgico el saurio y afirma que a pesar de la descomunal referencia de autores en nuestra poesía peruana; sin lugar a duda, los más significativos y de mayor trascendencia que él pudiera citar son los nombres de César Vallejo y Jorge Eduardo Eielson. Por un lado Vallejo, como iniciador de una tradición poética nueva y original en nuestro país y reconocida en el exterior (Trilce); por otro lado Eielson, con una matriz musical y pictórica desbordante quien exhibe duramente a la modernidad alienante en Habitación en roma.
Se reinventa nuevamente el saurio, su memoria y sus historias nos atrapan. Después de encender otro cigarrillo, entonces explosionan en los labios del viejo saurio nombres como el de Jorge Luis Borges, Charles Baudelaire, George Bataille, William Faulkner, Frans Kafka, James Joyce, Marcel Proust, Sthepane Mallarmè, Paul Verlaine, Arthur Rimbaud, etc. Considerando a estos como escritores de gran calidad literaria y filosófica en algunos casos, e incluso recomienda el viejo saurio leer a Truman Capote (A sangre fría).
La narrativa en el siglo XX es fundamental para él. El autor de Hombres de camino y La violencia del tiempo hace una distinción telúrica, confirma sustancialmente una triada Joyce, Kafka y Proust; considerándolos como los verdaderos renovadores de la narrativa moderna. Recuerda Gutiérrez también ser asiduo lector de Kafka; el autor de La metamorfosis, en donde Gregorio Samsa sufre una transformación, una trasgresión involuntaria por medio de una marginación mas extraña y abusurda, que linda entre la realidad y el sueño, esa soledad distorsionada y autodestructiva, que se ve también en El Proceso, dice el maestro.
Nos asaltan nuevas ideas de la narrativa de la violencia, ¿acaso también a nivel musical se dio este fenómeno? ¿acaso también la música, es decir, subterránea, surge en este lapso?

El autor de La destrucción del reino y de Un mundo sin Xóchitl,  afirma no ser especialista en música subterránea. Pero efectivamente, en sus ensayos sobre este mismo tema, el de la narrativa de la violencia, toca brevemente el tema del movimiento musical subterráneo, ya nacientes en este contexto. Afirma que Leuzemia y Narcosis; en efecto, fueron los que singularmente, resumen esa protesta contestataria y rebelde de los años 80´. Cómo olvidar -afirma MG- las romanzas, las cursiles del señor Daniel F, que sin duda empiezan a incorporar música y poesía a este fenómeno social. Ya que, en esos años, eran algo así como poetas populares que sabían mucho de música e incluso de poesía.
Hablando de la combinación armoniosa de los sonidos; es decir, la música, MG también nos afirma su fascinación por los acordes de guitarra. Se muestra maravillado por los arpegios, por su inventiva de deleitar y por esa combinación singular que le recuerdan en sus mejores años a Ximi Hendrix y Santana…
Finalmente, un tema no apetecible para los escritores, aunque significativos para muchos de ellos, el papel de la crítica en nuestro país. ¿La crítica literaria afecta de algún modo al inconsciente del creador-escritor?

MG suele decir que hay pocos críticos serios y que, por el contrario, tenemos a falsos críticos frustrados existencialmente. Pero a pesar de ello, sí hay un tipo de críticos extraordinarios, críticos creadores como Luis Cernuda en España; buen crítico y buen poeta, otro caso resaltante en nuestro país lo es Mario Vargas Llosa, que cumple sin duda esa distinción, hablando de grandes figuras…
El viejo saurio recuerda las críticas a su libro El mundo sin Xóchitl (2001); críticas como las de Melvin Ledgar, Kathya Araujo, entre otros. Sin embargo, una crítica sustancialmente breve, pero que mejor ha logrado simplificar temáticamente y estructuralmente su novela, es pues la de la poeta Ana María Gazzolo, según el mismo autor.
El viejo saurio parece fascinado por la idea de no ser entrevistado mecánicamente (pregunta-respuesta). Lo motiva animosamente la idea del diálogo creativo, del encontrarse, directo y libre. De este modo, el escritor termina siendo el entrevistador y así también parece culminar nuestra extensa sesión en una cafetería del parque del periodista.
El viejo saurio busca su bastón. Lo ayuda su esposa a levantarse de la mesa y suele despedirse con un “ojala me visiten algún día allá en Lima”. El viejo saurio abraza a su mujer, a su reptil compañera. Entonces, una imagen desolada suele evaporarse entre nuestras pupilas, como en aquel final de El amor en los tiempos del cólera; donde es la vida, más que la muerte, la que no tiene límites. Ellos parten de igual modo, como si fuesen cómplices de algo, con rumbo incierto por las calles de Huaraz, calles ya desconocidas para nosotros.
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NOTA: Miguel Gutiérrez es autor de una novela juvenil como lo señala James Higgins: El viejo saurio se retira (Lima: Milla Batres, 1968), pero logra notoriedad con la publicación de sus novelas en su madurez como narrador en Hombres de caminos (Lima: Editorial Horizonte,1988); La violencia del tiempo, 3 vols. (Lima: Milla Batres, 1991); La destrucción del reino (Lima: Milla Batres,1992); Babel, el paraíso (Lima: Colmillo Blanco,1993); Poderes secretos (Lima: Campodónico, 1995); El mundo sin Xóchitl (Lima: Fondo de Cultura Económica, 2001), Confesiones de Tamara Fiol (Lima: Alfaguara,2008), entre otros textos.

lunes, 18 de mayo de 2009

Mario Benedetti: al borde del camino

La noticia llega como un proyectil que penetra las entrañas de un pájaro en el aire. Mario Benedetti ha muerto. Esta historia que parecía una mentira, y que creíamos que jamás nos sería revelada, hoy nos ha tocado muy a fondo. El maestro con sus apenas 88 años y que recién comenzaba a vivir como un niño recogiendo del cielo de palabras las frutas frescas de la poesía, se ha detenido en el camino, y ahora nosotros le decimos: “No te quedes inmóvil /al borde del camino/ no congeles el júbilo/ no quieras con desgana/ no te salves ahora/ ni nunca” ¿Qué podríamos agregar ante su muerte? Púes nos queda solamente ese silencio humano, aquel que no quiere hablar sobre lo ajeno y lo nuestro, pero que sin embargo, naufraga en esa atmósfera eterna, ese mismo camino al cual todos zarpamos algún día. Compartimos este poema de Mario, parte de todos esos poemas esenciales:
NO TE SALVES
No te quedes inmóvil
al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora
ni nunca
no te salves
no te llenes de calma
no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer los párpados
pesados como juicios
no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo

pero si
pese a todo
no puedes evitarlo
y congelas el júbilo
y quieres con desgana
y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino
y te salvas
entonces
no te quedes conmigo.
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Mario Orlando Hamlet Hardy Brenno Benedetti Farugia, más conocido como Mario Benedetti (14 de septiembre de 1920, Paso de los Toros - 17 de mayo de 2009, Montevideo), fue un escritor y poeta uruguayo integrante de la Generación del 45, a la que pertenecen también Idea Vilariño y Juan Carlos Onetti, entre otros. Su prolífica producción literaria incluyó más de 80 libros, algunos de los cuales fueron traducidos a más de 20 idiomas.

viernes, 8 de mayo de 2009

Entrevista a Marcos Yauri Montero (*)

Marcos Yauri Montero y el extraño caso del Ulises lìrico de nuestra època

A.M.G: Cuando hablamos de Marcos Yauri Montero, hablamos de un escritor completo. Es decir, tenemos a un Yauri poeta, novelista y crítico ¿Cómo se interrelacionan estos trabajos en su creación? Ya que en algunas obras es perceptible, una prosa lírica, por ejemplo, y en otras, un lírica en prosa.
M.Y.M: La pregunta que tú me haces me toca de manera impactante e inclusive me invita a mi mismo a meditar…Porque realmente, yo me inicié como poeta, mejor dicho como lírico; inclusive mi primer poemario El mar, la lluvia y ella es de un lirismo bastante complejo y me parece que es bastante lograda, púes la crítica literaria la recibió muy bien en aquellos tiempos de los años 60… Posteriormente, yo me dediqué a la novela porque por entonces yo tenía preocupaciones sociales con respecto a nuestra región, a la comunidad nacional y también a la comunidad, digamos, de bandera general e internacional…
A.M.G: En cuanto a la estructuración temática en su obra poética y narrativa, ¿los temas lo eligen a usted o usted elige los temas?
M.Y.M: Es una pregunta interesante. Me parece, que nos buscamos mutuamente. Los temas vienen, me provocan, al mismo tiempo que yo he estado buscando algo que tiene que sacudirme y hacerme hablar…Hay temas sociales, hay temas de amores, hay temas de sueños, hay temas de grandes proyectos, hay temas de creación, hay temas de imaginación, tantos temas y todos los temas me gustan. Porque, en todos los temas, está presente la condición humana…
A.M.G: Cuando hablamos del sujeto, en algunos casos, sujeto poético y en otros, sujeto novelesco o personaje en la novela. En gran parte de su producción ya sea en prosa o en lírica, hallamos a un sujeto caracterizado como el Ulises; un sujeto en busca de su patria, en busca de su identidad, de su clase, de su pasado. ¿Como ha visto esta constante en toda su obra?
M.Y.M: Somos peregrinos en la tierra. Todos nosotros tenemos dentro de si, a un Ulises y todos nosotros en si, somos Ulises. Pero, ¿porqué digo esto?, púes porque uno siempre se está buscando. El hombre siempre se está buscando, por ejemplo; quien no recuerda a su niñez o a su juventud y quien no quisiera volver a esos tiempos, estamos siendo un Ulises. Cuando uno se ausenta de su región, de su familia, hay momentos en que uno recuerda y quisiera volver aun cuando los caminos están cerrados y los puentes están rotos… hoy el mundo, es el mundo de la migración…
A.M.G: Háblenos ahora de No preguntes quien ha muerto y la tensión lírica que subyace y que se teje en esta novela.
M.Y.M: Esta novela No preguntes quien ha muerto, es para Luis millones…una novela intimista y muy grande… Es una novela muy moderna, no es la novela histórica del siglo XIX, es la novela histórica del siglo XXI y acogiéndome a lo que dice Luis Millones y acogiéndome también a otra opinión verbal de Edgardo Rivera Martínez, todas mis novelas son líricas… No hay novelistas líricos en el Perú. En Zavaleta ¿hay lirismo allí? No hay. ¿Hay en José Antonio Bravo? No hay. ¿En Miguel Gutiérrez? No lo hay. ¿En Óscar colchado? No, no lo hay. Hay mas bien, aunque esto es perceptible en estos escritores: un naturalismo y un realismo. Realismo viejo, naturalismo viejo, pero no hay esa forma, el de una novela lírica. ¿Y porqué será? , tal vez algún fenómeno que sería necesario rastrear, en un estudio profundo de nuestra narrativa peruana contemporánea…
A.M.G: En un poemario Tierra- Aire del poeta Alejandro Peralta, encontramos un poema que le es dedicado el poema es “Urbe”. Háblenos de ese vínculo con el poeta de Ande y El Collao.
M.Y.M: Conocí personalmente al poeta Alejandro Peralta en el año 71 ò 72 y coincidíamos bastante en nuestros ideales… El año 70 ò 71… se había dado la casualidad que él se presentó a un concurso, en el rubro de fomento a la cultura José Santos Chocano. Y yo también me había presentado a ese mismo premio, con un poemario titulado Celaje del amor violento… Fue una lucha tremenda, una lucha muy fuerte, una lucha violenta, porque la calidad de Celaje del amor violento, también se merecía el primer premio. Pero había una cuestión histórica, una deuda tremenda culturalmente, que el Perú tenía con don Alejandro Peralta… y es que, no se le había dado ninguna distinción hasta ese tiempo, y él ya era un anciano... Entonces, el Perú cumplió su deuda con don Alejandro Peralta y se le dio el premio, y a Celaje del amor violento… se le dio la mención honrosa, cosas que la historia no la conoce, sino hasta hoy en que tu me preguntas…

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(*) Por motivos de espacio en este medio, se ha considerado cortar gran parte de esta entrevista extensa. La edición completa de la misma, saldrá en la revista literaria “Casa de Asterión” Nº IX.

jueves, 7 de mayo de 2009

DOS LIBROS DE CAMILO FERNÀNDEZ COZMAN

Camilo Fernández Cozman: en el cuerpo de sus páginas

Por: Alejandro Mautino Guillén
La comprometida labor con la crítica literaria del profesor de la U.N.M.S.M y de la USIL, Dr. Camilo Fernández Cozman (Miembro de número de la Academia Peruana de la Lengua), nos presenta dos nuevos libros.
El primero, La poesía hispanoamericana y sus metáforas. Fondo Editorial de la Universidad de Murcia, 2008, España. Libro donde se reúnen once ensayos dedicados a analizar la poética Latinoamérica en sus más destacados representantes: Pablo Neruda, César Vallejo, Jorge Luis Borges, Octavio Paz, Carlos Germán Belli y José Watanabe. Este libro, enfoca como refiere el autor “el estudio de un segmento amplio que va desde la vanguardia poética y llega hasta la generación de los años setenta”.
En el libro, Fernández Cozman, utiliza una metodología que busca ampliar la denominada retórica formal, para ello emplea elementos como: los contextos culturales y las figuras retóricas, unidas a manifestaciones cognitivas del ordenamiento del mundo.
Otro libro es, Mito, cuerpo y modernidad en la poesía de José Watanabe. Cuerpo de la metáfora editores, 2009, Lima. En donde, a partir de una “plurimetodología” Fernández Cozman correlaciona los estudios antropológicos, históricos y de crítica literaria para abordar un estudio a lo largo de seis ensayos, a la poética de Josè Watanabe (especialmente en los poemarios: El huso de la palabra, 1989; Historia natural, 1994; y Cosas del cuerpo, 1999), poeta peruano trascendental y miembro de la denominada “generación del 70”. Este libro, que fuera ganador del Premio Nacional de Ensayo “Universidad Nacional Federico Villareal” 2005, tiene el mérito de plantear desde una perspectiva interdisciplinaria, los tópicos subyacentes en la poética moderna (la racionalidad instrumental, la tecnología, la modernidad, la lírica conversacional, la obra abierta, la desmitificación, por ejemplo), que también son subyacentes en la poética de Watanabe. De este modo, Fernández Cozman, plantea que en dichos poemarios “se observa el pensamiento mítico, una reflexión sobre el cuerpo en la modernidad y una crítica de la racionalidad instrumental”.
Camilo Fernández Cozman ha publicado además Las ínsulas extrañas de Emilio Adolfo Westphalen (ensayo, 1990, 2003); Ritual del silencio (poesía, 1995); Las huellas del aura. La poética de J.E. Eielson (1996); Raúl Porras Barrenechea y la literatura peruana (2000); Rodolfo Hinostroza y la poesía de los años sesenta (2001); El cántaro y la ola. Una aproximación a la poética de Octavio Paz (2004); La soledad de la página en blanco (2005); y La poética de Wáshington Delgado (en prensa).
Indudablemente, la labor de la crítica literaria en nuestro país, se va extendiendo como una telaraña universal, como un circuito de redes, que van llegando desde diversas direccionalidades a favorecer la lumbre del arte en la oscuridad. Creemos por ello conveniente señalar que el camino de la literatura siempre ha sido el mismo: el del rigor crítico y creativo.