lunes, 2 de noviembre de 2015

"MADRE Y MUERTA INMORTAL: GÉNERO, POÉTICA Y POLÍTICA DESDE LOS TEXTOS DE CÉSAR VALLEJO" DE ENRIQUE BRUCE MARTICORENA


La escritura poética de Vallejo, tiene el mismo efecto que la de Cervantes en lengua castellana. El escritor español es considerado una figura capital en el desarrollo de la novela en lengua española y; el vate peruano, un cuestionador de la lengua a nivel de la poesía propiamente dicha.  No hay un poeta español, de la época de Vallejo ni anterior a él que haya experimentado tan bruscamente con el lenguaje. Por otro lado, sería un error pensar que Vallejo es una isla (un caso especial de escritura), sino más bien un heredero de la tradición poética en lengua castellana. Precisamente, su posición frente al lenguaje, al igual que el de Cervantes, es una forma de rigor y parodia al mismo tiempo.

El libro de Enrique Bruce Marticorena (Lima, 1964), Madre y muerta inmortal: género, poética y política desde los textos de César Vallejo (USIL, 2014), es una clara muestra de que la escritura del vate trujillano se mantiene vigente y que sigue concitando la atención crítica la cual procura una fuente inagotable de signos y símbolos donde poetas y críticos asisten a beber de estas aguas. El libro de Bruce Marticorena está dividido en tres capítulos antecedidos por una “Presentación” de Julio Ortega. En aquél, el crítico literario ancashino subraya que este libro “propone leer a Vallejo desde la mirada psicoanalítica, en su versión menos clínica y más especulativa, la interpretación lacaniana. Y, con tacto que hace civil el riesgo, nos persuade que la figura de la Madre (ese campo semántico que transforma todo lo que toca es no solo el comienzo de la lectura crítica sino el precipitado orgánico de su proyección poética” (p. 7). Desde esta perspectiva, para Ortega, la poética crítica de Bruce busca develar el drama del lenguaje donde también subyace el sujeto hecho de aquel.

El primer capítulo del libro se titula “Madre y muerta inmortal”, aquí se pone especial énfasis en cómo la figura femenina, entiéndase como cuerpo, ha cobrado un importante rol en las poéticas de occidente. Es así que Vallejo, heredero directo de la tradición resemantiza el papel de este y lo refuerza en su elemento simbólico ligado a la madre, poco abordado por la tradición y figura importante en la poesía de vate trujillano. Para el investigador la premisa de que “el drama humano tiene un escenario irreductible: el cuerpo femenino. Y más precisamente, el cuerpo reproductivo de una mujer” (p. 21), resulta sumamente fundamental en esta perspectiva analítica. Para Bruce, esta figura aparece como un personaje gravitante o como un vocativo necesario en Vallejo. Asimismo, el crítico sostiene que Vallejo no está solo en su poesía.  No es que el yo poético celebra la figura dual de la mujer como madre y como amante, sino que también acompañan a esta figura del yo, un nosotros. De tal manera que “el drama del cuerpo materno (y de sus múltiples representaciones, a veces solapadas, como veremos), incluye a un nosotros infantil” (p. 28). Por ejemplo el poema “III” de Trilce y estos versos de aquél poema: “Mejor estemos aquí no más./ Madre dijo que no demoraría”, pueden resultar ilustrativos.

El segundo capítulo lleva por título “La formación de un yo poemático (problemático), donde se pone especial énfasis en una lectura psicoanalítica que retoma algunas categorías teóricas de Sigmund Freud. De este modo, el crítico parte de una idea fundamental “cuerpo y texto dentro de la experiencia de escritura, están fuertemente imbricados” (p. 53). Es así que la “ideología que se desprenda del cuerpo materno, del texto escrito vallejiano, tendrá que oponerse a la ideología falocéntrica, controlista, de la ley del padre. La ideología o estética resultante conformará una síntesis inevitable de ambos polos confrontacionales” (p. 56). En un primer momento, aborda la figura de El cuerpo materno vs. la ley del padre: en pugna por el niño poeta. Aquí el estudioso indaga en los estudios psicoanalíticos feministas de Melanie Klein, Julia Kristeva, Luce Irigaray, Judith Butler y Jessica Benjamin, para desarrollar conceptos como madre, niño y ley del padre que tienen un papel importante en la escritura vallejiana. Para Bruce, tanto en Los heraldos negros como en Trilce, la voz poética asume la figura del “un niño retrotraído al tiempo del presente verbal o encuadrado en un pretérito no exento de nostalgia” (p. 100); asimismo, cuando el crítico usa las categorías de Luce Irigaray sostiene que el poeta se coloca bajo el amparo desde una perspectiva de una figura femenina. “Ese impulso transgenérico vallejiano implicará también una añoranza por ese estadio de simbiosis narcisista con la madre” (p. 105).  En un segundo momento esta sección se concentra en Un poeta cristiano del Perú y un judío de Praga, que hace referencia a un “paralelo entre ambos escritores (Vallejo y Kafka) y en especial en su relación con la figura del padre, o con la valencia del mismo en sus respectivas poéticas” (p. 119). Aquí el crítico sentencia que hay una superación del viejo complejo edípico; es decir, una posposición del complejo. En un tercer momento, el crítico literario se concentra en Los intersticios del ritual y la palabra escrita, en donde el investigador limeño afirma sin ambages que “en el discurso religioso vallejiano, la figura de un dios padre se presenta ambigua de un lado, (figura que hace ambigua por extensión a la figura del padre) pero también encarna perfectamente con los elementos retóricos e ideológicos que lo muestran antitético al cuerpo materno” (p. 134).

Finalmente, el tercer capítulo se denomina “Dos vertientes de lectura de los tópicos más recurrentes en Trilce”, en donde propone dos vertientes de lectura. La primera es El cuerpo materno y la segunda propuesta es El texto poético. Este tercer capítulo sistematiza las propuestas hasta ahora abordadas en los dos primeros capítulos, pero propone dos vertientes de lectura que dirijan los tópicos y la poética vallejiana en las nuevas investigaciones sobre esta. Pues, desde la perspectiva freudiana y posfreudiana la escritura de Vallejo asume intuiciones poéticas sobre el cuerpo femenino y, particularmente, sobre el elemento materno. Una cita en el libro de Bruce Marticorena puede resultar importante sobre lo señalado: “el cuerpo materno propone una vía de escape, el viaje a la nostalgia de la madre y de los niños que cobijó en el hogar, o propone alternativamente un viaje hacia el futuro: el de la madre patria o la República, que cobija al soldado caído o muerto” (p. 172).


Vallejo es un clásico de la poesía universal y como aquel, su poética exige siempre una audaz y creativa relectura. Es así que el libro Madre y muerta inmortal: género, poética y política desde los textos de César Vallejo cumple con notable pertinencia al bucear en el universo figurativo y simbólico desde una perspectiva psicoanalítica que fija su atención en la figura que encarna lo femenino en la inagotable poesía del vate de Santiago de Chuco.

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